Ahi fue dónde te vi pasar, estabas cruzando la calle mientras gritabas mi nombre, pero no era a mi a quien llamabas. Le gritabas a tu hermano, que curiosamente se llamaba igual que yo. Recuerdo la razón de tu grito, te acaba de dar un golpe en el hombro y lo querías acusar con tus padres; la malicia de ser hermanos. Fue ese primer recuerdo de tu voz el que me cautivó. ¿Porqué me cautivaría un grito de desesperación? Porque tu voz, justo en ese momento se encontraba en la frecuencia ideal para que mis oídos te notaran y al fin, voltear a verte para contemplarte.
Lástima que tuviera que esperar tantos años para volverte a ver, a una cuadra justamente de ahí. Ahora, nosotros más grandes, yo de 24 años y tu de 21, chocamos al dar vuelta en una esquina, cada quien por un lado hasta que yo hice que tiraras tus cuadernos que cargabas en el brazo. Tu mirada de hostilidad, de agresividad me recordó a esa chica que estaba molesta hace tantos años en el pasado. Estúpidamente no te pedí disculpas y me fui, como el completo patán que pensabas que podría ser. Lo que tu nunca supiste fue que me quedé con uno de tus cuadernos más preciados, tu diario. A la fecha no entiendo cómo no te diste cuenta que lo tomé, supongo que no te era muy importante después de la muerte de tus padres.
De cualquier forma, aunque tú no lo sabías, un "extraño" sabía todo sobre tu vida, desde antes de verte cuando éramos niños, después todos esos años con recuerdos borrosos hasta nuestro primer encuentro frente a frente. Descubrir tus gustos, saber tus manías, conocer tu odio, reafirmarme día a día, página tras página que tu eras a quien estaba esperando y siempre lo supe desde que te vi. Te seguí muchas veces después de eso, tenía que saber en dónde trabajabas, de todas las cosas que hablabas en tu diario, tu trabajo no era una de ellas, mucho menos qué estudiabas.
Sabía que teníamos que conocernos más personalmente, entonces cambié todo mi exterior para que no recordaras más a ese andrajoso hombre con el cabello hasta las rodillas y barba tan larga que cubría el cuello. Comencé a trabajar en la tienda que frecuentabas al sur de la ciudad, ¿te acuerdas? Cada tantos días ibas a comprar lo mismo, un helado combinado de fresa con queso y cada que podía, yo te decía que esperaras sentada y te lo llevaba a la mesa. Uno de esos días, que debes recordar perfectamente como siempre me lo escribiste, te vi llorando, sentada en esa mesa donde siempre sonreías mientras leías y comías tu helado. Me acerqué a ti y con mucho tacto te pregunté: "¿Está bien señorita? No ponga una cara triste a un día tan hermoso que combina con su espíritu" en una voz tan ronca que estoy seguro que no era la mía, pero a ti eso te hizo sonreír.
Para mi infortunio, no dijiste nada esa vez. Te fuiste, con una sonrisa bañada de lágrimas. Pero curiosamente, fuiste día tras día después de que dije eso, llegabas y me saludabas, sin importar cómo me llamase o quien fuera, sólo me saludabas con un elegante "Buenas tardes, joven". Pasados unos días me senté contigo y conversamos, por primera vez después de tanto de que te conociera. Oír tu voz, que sin ser grave, tenía una profundidad tan inmensa que me hacía recordar a cuando estaba en la playa, completamente solo y sin dinero; sea lo que fuera de lo que hablábamos, quizás fue sobre tus libros de poesía o sobre tu perspectiva política, pero tu voz solo decía "te he buscado tantos años y por fin te he encontrado". Ese día me despidieron, pero tenía algo que valió la pena todo eso, tu número telefónico.
Dicen que debes esperar por lo menos tres días para llamar a una chica que te interesa, yo te llame en 4 horas, lo que hice caminando de esa tienda hasta mi casa. Te invité a cenar, creí que sería un atrevimiento, pero hacía años que soñaba con oír tu voz, con estar frente a frente contigo, eras un sueño inerte y por fin habías dejado tu forma etérea en mi mente y eras real. Llegaste, al punto de las 10 de la noche, era una noche diferente. Habían llovido sin parar las últimas dos noches y justo esta noche, la que vendrías a mi casa, estaba despejado y de fondo tenía todas las estrellas disponibles para presumirte y una enorme luna que tenía tu nombre escrito en alguna parte.
Mientras comíamos tú, con tu voz cálida, bohemia, dulce y lisa, me preguntaste sobre mi vida. Quizás yo ya iba muy rápido invitándote a cenar y a pasar un tiempo conmigo cuando tú aun no sabías ni mi nombre, mientras yo de memoria podría recitar hasta el nombre de tus difuntos padres. Te platiqué acerca de mis viajes, de mi soledad, de mi infancia huérfana, de mi profesión que pocas veces podía ejercer, te enseñé mis heridas en el brazo que me hice a los dieciocho años; después te di un paseo por la casa y admirabas cada cuadro colgado en la pared, en específico esa pintura inspirada por Remedios Varo que tenía en mi cuarto. Te sentías levemente familiarizada con él, yo te di una explicación estúpida que a la fecha no me cabe que la hayas creído. "Es acerca de un sueño que tuve, donde una niña ve morir a sus padres justo después de un terrible accidente de automóvil en la carretera" Lo cierto es que era sobre la muerte de tus padres, pero como tu y yo sabemos, no fue de esa manera.
Por fin pude llevarte al balcón de mi cuarto, después de esa explicación. Las estrellas, esos soles y universos que jamás exploraremos nos estaban viendo, me veían contemplar tu rostro bañado en luz de otros mundos y empapados de un aura que debía tener entre mis brazos. Tú hablabas sobre las noches de tus campamentos en la secundaria y preparatoria, donde tenías un cielo así, pero te tenía que interrumpir, tenía que besarte. Sentí como al rozar tus labios el cómo se pasmaba cada centímetro de tu cuerpo y la forma en la que una descarga de electricidad recorría tu piel culminando en tu boca. Lentamente subiste tus manos a mi cuello, al mismo tiempo que dejabas que mi lengua cuadrara con tu boca cada vez más. En mi atrevimiento metí mi mano bajo tu blusa, debía sentir tu espalda tan perfecta, (la misma que años y años pasé acariciando antes de dormir cada noche) y así, comenzaste a erizarte en cada lugar a dónde iban mis dedos.
Te cargué hacia mi cama, aún besándote y comencé a desvestirte. Tu estabas temerosa, seguía siendo un extraño, pero aún así, hubo algo en ti que quiso continuar. Comencé a besar tu cuello, apartar tu cabello obscuro para tenerte cual vampiro. Bajé poco a poco por tu espalda, causándote descargas y descargas eléctricas donde mis labios tocaban. Tener entre mis dedos por primera vez tus pechos, tenerte desnuda sobre mi besándome, acariciándome, ningún sueño antes había sido así. Hacerte el amor así, fue casi cósmico, besarte, abrazarte, acariciarte, simplemente parecía que estaba escrito por el destino que tendría que encontrarte y que fueras mía y yo tuyo.
Mientras tu dormías recargada en mi pecho, yo no podía dejar de pensar en los muchos lugares a los que te quería llevar. Todas las cosas que quería que conocieras de mi mundo, de mi vida, de mi. Sabía cómo iba a despertarte, te pondría mi canción favorita mientras te preparaba un desayuno que aprendí a hacer cuando viajaba por Asia. Entre tantos pensamientos me quedé dormido, sólo dormir feliz para despertar con el dolor más grande que pudiste haber hecho, te habías ido sin dejar ni una sola nota.
Te llamé seguramente mil veces, dejé mensajes en tu contestadora, pero no respondías. Fui a la tienda de helados unos días después para preguntar si te habías aparecido, nadie pudo siquiera decir si te conocía, ya que para los demás, tu eras solo una desconocida más, una cliente más. Y así, te fuiste, dejándome en el día más triste del mundo, tan solo para aparecer después, llorando y con heridas tanto físicas como emocionales, en el umbral de mi puerta.
Las Aventuras y Reseñas de Mr. Damage
Tal y como es la vida: Sexo, Drogas, Peleas, Detenciones, Cancelaciones y Rock N' Roll
domingo, 22 de abril de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
Imposible
Qué imposible es olvidarte.
Más es imposible evitar las cosas que solíamos hacer,
pasear por ese parque y los regalos que intercambiábamos,
comer en ese restaurante a la orilla de la calle,
tomar fotografías en ángulos curiosos, mientras tu me corregías.
Qué imposible es la realidad de la soledad.
Después de tanto tiempo siendo todo lo que fuimos,
ahora no somos más que dos extraños que se conocen muy bien.
No somos más que un saludo incómodo o una pregunta fuera de lugar,
quisiera aún poder llamar y oír tu voz para calmarme.
Imposible que dejes de ser, para siempre en mi.
Conviértete en recuerdos, no en presente, ni futuro.
Solo se un recuerdo sobre mis libros, en forma de regalo,
un dibujo de un alter ego olvidado.
Algo que no tendré miedo ni tristeza de traer de nuevo a mi mente.
Es imposible tratar de olvidarte cuando vivo en un mundo impregnado de ti.
| Reacciones: |
viernes, 13 de abril de 2012
El final
Esta semana pasó el evento que más me ha dolido y me ha hecho pensar, en el lapso de un año, terminó mi relación con Harley. Como por ahí dicen, "No hay peor sordo, que el que no quiere oír" y pese a que tuve enfrente y a los lados muchos momentos que yo no estaba "de acuerdo", parece que mi amor incondicional los tapaba y hacía creer que simplemente algo podría cambiar y poder regresas a la normalidad. La normalidad no existió desde Enero, tristemente.
No fue un año de relación, realmente, fueron cerca de 2 años y medio de historias y a veces o casi nunca, algún final feliz. Todo lo remonto a quinto de preparatoria, nuestros coqueteos y el primer beso entre los dos, quizás no la mejor situación, pero a la larga se convirtió en un valor emocional diferente, un símbolo en el futuro. Las cosas que vinieron fueron idas y venidas de ella en mi vida, negaciones de sentimientos hacia ella, de ella hacia mi y yo "experimentando" una relación con otra persona que también, curiosamente, me lastimó de una forma similar.
A la par que ella estaba empezando una relación con otro chico, parte de mi regresó a pensar que quizás, ella era con quien debía estar y empezamos a salir a "escondidas" de nuestras parejas a lo que se volvió un tiempo nuestro único lugar secreto, el restaurante La Selva. Ahí nos entregábamos cartas, nos leíamos otras y comentábamos sobre diferentes cosas de nuestras vidas, que por el momento no podían estar unidas por las relaciones que teníamos con otras personas. Aún así, dejamos de vernos un tiempo de esa manera.
Unos meses más pasaron y yo estaba decidido a terminar mi relación con otra persona que yo quise muchísimo, la Niña Buena. Las razones, no serán discutidas aquí, pero para ese entonces, yo ya estaba dispuesto a estar con Harley, de una buena vez por todas. Y así fue, aunque las primeras semanas fueron muy caóticas por distintos problemas que se fueron presentando de la forma en la que terminó e inició un ciclo, por fin estábamos juntos.
Los primeros meses fueron frenéticos, salidas, diversión, cines, viajes en metrobus, conocer a sus padres, conocer su casa, aprenderme de memoria los rasgos de su cara, recordar ciertos puntos estratégicos de cosquillas que pocas veces pude utilizar, conocer esos lunares que tienen historia y que jamás olvidaré ... Fue hermoso.
Mi vida empezó a cambiar cuando entré al Tec. No tenía tiempo para nada, ni siquiera a veces para ella. Tenía tantas tareas que hasta algunas veces ella misma me intentó ayudar a hacer resúmenes y reseñas y cosas por el estilo, un infierno en cierta forma. Terminé esa mala aventura a finales de Septiembre, pero solo empezaba una peor de la cual aún no me daba cuenta. En esos meses sin escuela, sólo tenía clases de música y de acústica, dándome tiempo libre y totalmente íntegro a Harley. En esos meses experimentamos que tener el título de "novios" no resultaba y aunque lo quitamos, seguíamos siéndolo. Pasaron muchas cosas, cosas que no quisiera escribir o cosas que de escribirlas, simplemente harían que se me partiera más el corazón o cayera en un enojo que no quiero ahora.
Las cosas empezaron a cambiar desde Enero de este año, el comienzo de la preparación para el examen de la prepa para Harley. Comenzó a ser un tiempo donde aunque ella daba todo lo que podía, para mi no era ni la sombra de lo que habíamos experimentado unos pocos meses antes, cosa que a ella la hizo volverse loca, unida a mis inexplicables celos por falta de comunicación y tiempo de vernos, convirtió que una necesidad se volviera en un repelente a vernos.
Me duele que no hace tanto, me entregó 19 cartas, una por cada año que cumplía, pero si ya no sentía nada por mí, ¿porqué hacer eso? Las razones no me sonaban bien el día que terminó todo, pero hoy creo que tiene un poco de sentido. ¿Seguir sufriendo por meses como los últimos 4 de incertidumbre o tener más sufrimiento acumulado de putazo por un tiempo "indefinido"? Aún no tengo una respuesta, no creo tenerla nunca.
¿Me duele? Me arde, como nunca. Aunque ella fue quien terminó la relación, no sé si haya llorado, no sé si haya sufrido igual que yo, meses atrás o días atrás, no lo sé. Hasta cierto punto, es el final de un ciclo, el inicio de otro, como siempre ha sucedido en todo lo que he podido vivir. El triste asunto, es que cada lugar al que volteo me recuerda a ella, a su voz, a su forma de caminar, su forma de abrazarme. Es la despedida más dolorosa e injusta, a falta de un último abrazo o siquiera mirarnos a los ojos, que he tenido nunca.
No fue un año de relación, realmente, fueron cerca de 2 años y medio de historias y a veces o casi nunca, algún final feliz. Todo lo remonto a quinto de preparatoria, nuestros coqueteos y el primer beso entre los dos, quizás no la mejor situación, pero a la larga se convirtió en un valor emocional diferente, un símbolo en el futuro. Las cosas que vinieron fueron idas y venidas de ella en mi vida, negaciones de sentimientos hacia ella, de ella hacia mi y yo "experimentando" una relación con otra persona que también, curiosamente, me lastimó de una forma similar.
A la par que ella estaba empezando una relación con otro chico, parte de mi regresó a pensar que quizás, ella era con quien debía estar y empezamos a salir a "escondidas" de nuestras parejas a lo que se volvió un tiempo nuestro único lugar secreto, el restaurante La Selva. Ahí nos entregábamos cartas, nos leíamos otras y comentábamos sobre diferentes cosas de nuestras vidas, que por el momento no podían estar unidas por las relaciones que teníamos con otras personas. Aún así, dejamos de vernos un tiempo de esa manera.
Unos meses más pasaron y yo estaba decidido a terminar mi relación con otra persona que yo quise muchísimo, la Niña Buena. Las razones, no serán discutidas aquí, pero para ese entonces, yo ya estaba dispuesto a estar con Harley, de una buena vez por todas. Y así fue, aunque las primeras semanas fueron muy caóticas por distintos problemas que se fueron presentando de la forma en la que terminó e inició un ciclo, por fin estábamos juntos.
Los primeros meses fueron frenéticos, salidas, diversión, cines, viajes en metrobus, conocer a sus padres, conocer su casa, aprenderme de memoria los rasgos de su cara, recordar ciertos puntos estratégicos de cosquillas que pocas veces pude utilizar, conocer esos lunares que tienen historia y que jamás olvidaré ... Fue hermoso.
Mi vida empezó a cambiar cuando entré al Tec. No tenía tiempo para nada, ni siquiera a veces para ella. Tenía tantas tareas que hasta algunas veces ella misma me intentó ayudar a hacer resúmenes y reseñas y cosas por el estilo, un infierno en cierta forma. Terminé esa mala aventura a finales de Septiembre, pero solo empezaba una peor de la cual aún no me daba cuenta. En esos meses sin escuela, sólo tenía clases de música y de acústica, dándome tiempo libre y totalmente íntegro a Harley. En esos meses experimentamos que tener el título de "novios" no resultaba y aunque lo quitamos, seguíamos siéndolo. Pasaron muchas cosas, cosas que no quisiera escribir o cosas que de escribirlas, simplemente harían que se me partiera más el corazón o cayera en un enojo que no quiero ahora.
Las cosas empezaron a cambiar desde Enero de este año, el comienzo de la preparación para el examen de la prepa para Harley. Comenzó a ser un tiempo donde aunque ella daba todo lo que podía, para mi no era ni la sombra de lo que habíamos experimentado unos pocos meses antes, cosa que a ella la hizo volverse loca, unida a mis inexplicables celos por falta de comunicación y tiempo de vernos, convirtió que una necesidad se volviera en un repelente a vernos.
Me duele que no hace tanto, me entregó 19 cartas, una por cada año que cumplía, pero si ya no sentía nada por mí, ¿porqué hacer eso? Las razones no me sonaban bien el día que terminó todo, pero hoy creo que tiene un poco de sentido. ¿Seguir sufriendo por meses como los últimos 4 de incertidumbre o tener más sufrimiento acumulado de putazo por un tiempo "indefinido"? Aún no tengo una respuesta, no creo tenerla nunca.
¿Me duele? Me arde, como nunca. Aunque ella fue quien terminó la relación, no sé si haya llorado, no sé si haya sufrido igual que yo, meses atrás o días atrás, no lo sé. Hasta cierto punto, es el final de un ciclo, el inicio de otro, como siempre ha sucedido en todo lo que he podido vivir. El triste asunto, es que cada lugar al que volteo me recuerda a ella, a su voz, a su forma de caminar, su forma de abrazarme. Es la despedida más dolorosa e injusta, a falta de un último abrazo o siquiera mirarnos a los ojos, que he tenido nunca.
| Reacciones: |
sábado, 7 de abril de 2012
Celos que matarían
Para mi, cuando empiezo a pensar en que alguien o algo debería salir o terminar en mi vida, no es una buena señal. Si de por si sobre pienso todas las posibilidades si alguien duda sobre mi, si yo dudo sobre alguien, pues, es mucho peor. El problema es éste, lector fantasma, yo no puedo estar con alguien que no me brinde cierta estabilidad emocional y que cumpla ciertas "peticiones" que necesito para yo también funcionar y cumplir mi parte.
Un problema curioso es mi forma de ser celoso. En un mundo perfecto, donde todo es miel sobre hojuelas, soy cero celoso. Cuando empiezan a presentarse problemas y simplemente situaciones muy "raras" o inexplicables, ahi es donde mi super cerebro sobre analiza todo y trata de encontrar un "fallo en el sistema". Inexplicablemente, muchas veces encuentro el fallo y tengo que vivir con la satisfacción de haber destapado un engaño, pero saber que si no fuera porque alguna vez pregunté o impuse que sabía algo, nunca me habría enterado.
El juego de ser celosos. Cuando ella es celosa, yo no tengo ni la más mínima intención de "defenderla" de otros gañanes que quieran poner sus cosas sobre ella, principalmente por la confianza de la relación. Cuando yo soy celoso y ella no, pareciera como si cada palabra, movimiento, letra y salidas significaran un peligro para la relación. Supongo que eso aplica en ambos casos, supongo. Normalmente, mis celos vienen desde la nada, simplemente por el hecho de que yo no la veo más que un día por semana y pues hay gente que si y de repente para mi pareciera que les da más prioridad que a mi. Eso puede ser tan cierto como falso, pero seguiré.
El asunto es que me pongo más "celoso" cuando estoy teniendo problemas con mi chica. Si nos peleamos y ella me dice que irá a una fiesta, pues para mi existe el fantasma de que se emborrachará y se besará con alguien (aunque un beso no es lo suficiente para cortar a alguien), pero siempre existe el otro fantasma de que pasarán más cosas y termino consternado a un nivel donde ni la guitarra puedo tocar porque me sudan tanto las manos de preocupación que resulta asqueroso pasar la mano por las cuerdas después de eso. Tristemente existen muchos fantasmas en mi vida que me impiden siempre confiar en las fiestas, en el alcohol, en esa "diversión".
Quizás solo sea un aviso de que debo confrontar mis miedos, mis fantasmas, mi pasado y darme cuenta que no son más que eso, miedo, fantasmas y el pasado.
| Reacciones: |
viernes, 6 de abril de 2012
Curiosidad
Cuando estás a punto, a simplemente horas de cumplir algo que añoraste por mucho tiempo, de la nada, algo parece afectar. La decisión de un externo al asunto, su forma de externar su opinión o inclusive, se pone en medio del camino de una forma para que no puedas ni siquiera hablar de eso.
A veces hay errores que cometemos (y vaya que he cometido muchos en tan poco tiempo) que son los que van forjando el camino y la forma en la cual la gente lo toma, afecta también sus decisiones. Un error muy común mío es "continuar", continuar en algo que no me gusta, pero que no sé como finalizar, por ejemplo. O continuar dándole apoyo incondicional a alguien que nunca o pocas veces mostró su afecto hacia mí. También puede ser continuar queriendo tanto a alguien, que en algún punto sin darme cuenta, el momento pasó y las emociones cambiaron, pero yo no quiero cambiar.
Esta semana estuve solo (a excepción del lunes, pero ... meh, también el lunes) y me dí cuenta que la vida te pone en frente muchas coincidencias de las que no te das cuenta hasta que analizas lo que pasa; "No sobrepienses" me diría Harley, el caso es que es imposible no hacerlo en momentos. Hay veces donde lo único que esperas es que sea una coincidencia el momento, el lugar, el tiempo, la situación, pero lo difícil es aceptar que todo pasa así por algo y las coincidencias y curiosidades para qué eso pasara se te presentan mucho antes de eso.
Me di cuenta que yo no quiero cambiar nada (más bien, gracias a Future Ted Mosby), quisiera que las cosas siempre se quedaran así o bueno, quisiera que las cosas se quedaran como hace 5 meses, quizás; pero aunque quiera imponer que siempre será una cosa o la otra de una manera, todo cambia. Todo tiene que cambiar. De alguna forma se tiene que "madurar" uno como persona, siempre manteniendo la esencia de quien eres, pero afrontando nuevas y cada vez más difíciles responsabilidades (quizás una esposa, hijos, pago de una casa, un estudio de grabación ...). Aunque todos estemos conformes con nuestro presente o deseemos que regrese el pasado, siempre estará inerte un futuro, expectante y sorpresivo que puede traer cosas buenas o malas, pero aún así, nada más que la muerte nos es seguro.
Pero regresando a lo mismo, "El fin justifica los medios". Sólo cuando algo llega a su finalidad y analizas lo que sucedió recuerdas de repente ese momento dónde la cagaste o ese momento que preferiste decir "No, ésta semana no, tengo trabajo" (Son ejemplos, nada personal, aún) y es en ese entonces dónde deseas de regreso tu pasado, deseas que nunca hubiera pasado eso o aquello. Es imposible marcar un futuro con respecto a las acciones en el presente; por más que seas un novio/a cariñoso y atento, llegará un punto donde tu pareja cambie por algún evento en su vida (A Dramatic Turn of Events) y de un momento a otro, comienza a tambalearse lo que tu creías haber construido lo más sólido posible.
Encuentras tantas coincidencias en las fechas, en el momento, en el habla de cada persona que es imposible no tratar de racionalizar y probar con variables cambiantes en tiempo real (así es, aritmética en vivo, señoritas) como: tratar con una nueva forma de mostrar tu cariño, dejar de hacer ciertas cosas que notas que ya es un disgusto o incluso (los más aventados optamos ésta alternativa) hablar claramente sobre lo que cada quien quiere y solo en ese momento, las curiosidades que antes notabas, esas coincidencias, se vuelven reales y dejan de ser un tormento en una pesadilla sin algún rastro de felicidad.
¿Será una coincidencia que haya oído "Nada dura para siempre" y esa frase se haya quedado retumbando en mi cabeza? Yo espero que sí.
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
