jueves, 12 de septiembre de 2013

Por primera vez, tú.

El recuerdo de tu penumbrosa mirada me acecha al tratar de olvidar esa sonrisa tan memorizable, tan carente de enojo, tan llena de alegría. Tus ojos me obsesionan a la par que tu cabello de oro me derrite. Por más minúsculo que haya sido el momento o por menos importante la situación, busco una referencia taciturna a tu falta actual. Sólo te encuentro en la noche bajo mis sábanas y entre mi almohada, te has vuelto un sueño tenebroso con calidad de nula perversión. Eres la búsqueda pura del sueño adolescente.

Impactado quedé al transcurso del tiempo, no fue necesario más de un roce para saber que algo no era casualidad. La sonrisa intacta a cada segundo y ese comentario de aliento al momento de necesidad. Pareciera que clavar tu ver en el mío hacía que fuéramos los dos únicos seres en existencia en el momento y a la par, estar en una extinción con un tiempo límite.

Eres el peligro, eres ese constante desafío a las leyes del universo, te busco, te pienso, te imagino; busco ese reto para saltarlo y des-obstaculizar las ganas que tengo de ser yo en ti. Eres el veneno de mis noches al alimentarme en mi imaginación de diferentes alternativas a la realidad. 

¿Dónde estás cada que te busco en la obscuridad? En el mismo lugar en el que estarás a mi despertar errático. Aparece, mujer de luz. No me dejes en la penumbra de una mente con recuerdos de neblina. Sé mi nueva luz en el camino de la esperanza desmedida que inicia con tu llegada y tu partida inmediata. No seas la esporádica luz que se oculta al atardecer, quédate para poderte enmudecer con las coplas que te diré al oído sin temor a que -cómo Ícaro- me inmole con tu calor. Aunque mientras más cerca me encuentre de ti, estrella mía, más rápido mis alas se irán y mas profundo caeré. 

sábado, 9 de marzo de 2013

Miedo A Soñar

¿Porque debería tenerle miedo a la obscuridad?

Porque solo ahí veo tu mirada, ese recuerdo obsceno de una mentira mal contada y bien vivida. Solo en la obscuridad, puedo recapitular miles de historias que desembocaban en la carnalidad de nuestro ser. Noche tras noche me aterra encontrarme en medio de la nada, cerrar los ojos y encontrarte de nuevo, esos ojos color miel, esa tez que recuerda a un lienzo puro donde yo pintaba mi felicidad, labios tan rojos que daban calor por si mismos. ¿Por qué he de recordarlo ahora si ya ha pasado tanto tiempo? 

Noche tras noche es lo mismo, nos encontramos, como los dos extraños que somos ahora, sostenemos una conversación tan banal que no vale recordarla. Acto seguido terminamos teniendo un encuentro oscular como los que me rogabas por tener (allá, cuando era prohibido dar nuestras muestras de amor en público). Todo parece tan real, parece tan firme, tan natural. No te miras distorsionada, eres más clara cada vez. Cada que rozo tu piel, cada que huelo tu cabello. ¡Eres tú! No puede haber error, estas aquí de nuevo.

Noche tras noche despierto en un espasmo, buscando tus labios, mismos que acababa de tener. ¿Donde están? Me pregunto siempre; no lo sé, me respondo. Quizás es mi castigo, el tiempo que la yaga duela puede ser equivalente al dolor que te causé muchos años. Puede ser.

Noche tras noche me pregunto ¿Por qué te fuiste y me dejaste con las ganas de aún tenerte? Te fuiste para nunca volver, nunca mirar atrás, nunca regresar. Arde mi pecho al recordar el cómo vivía esas nuevas historias contigo, arde porque jamás existieron. Arde porque jamás existirán. Solo queda recordar que ya no estás, que tu silueta se escapa de mis manos en la obscuridad, pero es mía durante la nocturna oquedad.

Eres tan real, pero sé que no existes, que ya no volverás, cubierta en tierra decidiste estar. Prefiero vivir en ese mundo donde existes, que estar en uno tan irreal e inverosímil donde ya no vives. Desearía que hubiera algo de verdad, algo real en este lugar tan lleno de ti, algo que fuera tangible como tú en mi mente. 

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No temo realmente a la obscuridad, ni a mis sueños. Temo a la realidad, a este lugar estúpido donde no tengo ni tu recuerdo, ni sombra, ni silueta. Temo a la soledad inevitable de la conciencia humana. Temo a la luz, ahí no puedo esconderme en mi propia mente, en mis propios pensamientos; no puedo sumergirme en la esencia y la ilusión de mis sueños hechos realidad por unas cuantas horas.

Fuiste luz, pero el sol ya no lo encuentro, estoy vagando en la hora cero, con la esperanza a verte de nuevo ...


sábado, 22 de diciembre de 2012

Ahora me doy cuenta

A decir verdad, este fue un año de cierres de ciclos. Demasiados, curiosamente. La vida no es una cinta de Moebius, para todo hay un final, una fecha de caducidad que no espera ni perdona. Pero es aún más interesante que nos aferramos tanto a las cosas que no podemos aceptar que existe un final y una eventual destrucción para todo. Sea a un objeto o a una persona, no podemos. Es imposible hacerlo, no hay forma de dejar ir por completo el recuerdo de lo que alguna vez te brindó felicidad y satisfacción.

En meses pasados he sufrido la finalización de relaciones, de intentos de relaciones; de despedirme de artefactos de mi infancia, de darme cuenta que la vida quizás no es tan "bella" como la relatan esos poetas; tan hermosa y rosa, no lo parecía. Tan solo bastó para mi tener un día solo (no necesariamente planeado, sino un conjunto de cancelaciones) para darme cuenta de que mi pesimismo era tan egocéntrico que me estaba consumiendo desde adentro para poderse apoderar de mi y al fin acabarme. Lo hermoso no reside en una relación de pareja, sino está en los pequeños detalles que hacen que las penas se te olviden, como bailar, jugar futbol, la música, hacer acrobacias, darle de comer a los patos, una puesta de sol; hay tantas cosas que no apreciamos por estar sumergidos en nuestro mar de sufrimiento.

Justo este día ha sido tan pesado, hoy finalizaron dos ciclos que no me incluyen directamente, pero sí indirectamente. Primero, ha muerto el papá de mi mejor amiga. Pese a mucho sufrimiento, al fin está en paz y descansando, pero ahora el dolor es ver a su familia extrañándolo o por lo menos a mi, me ha partido el corazón en infinitas piezas y moronas en estos últimos días en su paso por esta tierra. En forma de pseudo-réquiem (a falta de haberlo conocido personalmente) quisiera decir que pese a que el camino se ponga obscuro y cuando más perdamos la fe, son los momentos donde sientes que el piso se te va en los cuales descubres los verdaderos significados de la familia, amistad, amor y lo que esas personas están dispuestas a hacer por ti o indirectamente por ti. Me desgarra ver a mi amiguita llorando, no entiendo su perdida ya que nunca he sufrido una de tal magnitud, pero lo mínimo que puedo hacer, hoy y siempre por ella (como ella lo ha hecho por mi) es ofrecerle mi hombro para descargarse y hacer lo imposible porque pueda sobrellevar esto tan impactante para ella.

Segundo, murió Jim, el cuyo de mi prima. La semana pasada lo dejaron en casa de su tía y al parecer no fue bien cuidado y agarro una enfermedad estomacal, en sus anginas y sepa dios qué más. Nos lo encargaron porque mi prima y tios harían un viaje a la playa por la navidad, entonces aqui nos dimos cuenta de su estado y lo estuvimos cuidando, dándole agua (o lo que pudiera) con jeringas, cargándolo, abrazándolo, arropándolo, todo para que estuviera bien. Pero hoy, regresando del funeral del papá de mi amiga, ya se encontraba falleciendo también Jim. Mi madre lo cuidaba y antes del último intento por darle de comer, lo estaba acariciando, le dió un espasmo, la miró a los ojos y soltó una lágrima.

Entonces dejó de respirar, llorando y mirando fijamente a mi mamá. Dícen que los animales no tienen sentimientos y apenas alma; y que cuando los miras a los ojos estás mirando tus propios ángeles y demonios en un espejo. Yo no lo creo. ¿Habría sabido Jim que era su último momento?¿Habrá sentido la impotencia de no poder hacer nada más que transmitir su dolor frente a la persona que había cuidado de él los ultimos días? Ver su última lágrima recorrer su pelaje me terminó por destruir el badajo de corazón que quedaba hoy.

God giveth and god take it away. God works on mysterious ways. 

Y es cierto, tal y como mi madre siempre lo dice "No sabemos que tanto tiempo tenemos aquí, así que hay que aprovecharlo". Y así, entre tanta tristeza, desencantamiento y enojo hacia la vida, aprendo que hay que amar todo lo que está fuera de nuestros centros negativos de atención, para así no evitar ver cosas de las cuales nos podamos arrepentir después.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Te extrañé

No entiendo qué sucede, mi sudor frío me intenta aletargar a cada segundo que sigo pensando en ti. Hace tiempo que debí haber dejado de hacerlo, no lo hice por ser un negado a la realidad que vivo día a día. Cada vez en vez que tu lejano recuerdo se aparece en mi pensar, sangro internamente, me lastimo, dejo de ser feliz.

Tu recuerdo es ahora tan distante en la realidad, ya no eres esa chica amorosa, empalagosa, abrazadora y platicadora, eres ahora un ente frío, mezquino, cortante y sin un solo intento de mostrar sentimientos que me aterra demasiado. Pero a veces (quizás inconscientemente) das destellos de quien solías ser conmigo (al menos), a veces me quieres de nuevo, a veces me extrañas, pero en cuanto te das cuenta que estás "volviendo a ser tú", regresas a ser esa persona que tanto impones ser.

Pese a todo, aún sigo ahí. No sé porqué, quizás aún te amo y me niego yo mismo a aceptarlo, quizás era tanta nuestra costumbre que quiero regresar a eso sin darme cuenta y poco a poco se va haciendo más cotidiano nuestra presencia en la vida del otro, de nuevo; o quizás quiera verte redimirte ante mi después de lo que ha pasado, no creo que tenga una respuesta aún, pueden ser todas o ninguna de las mencionadas.

Es estúpido lo mucho que te amé (o te amo), no puedo aún carburar (después de casi 8 meses) que te has ido de mi vida, que ya no somos nada, solo un intento muy débil de amistad. Es tan tonto que extrañe  cuando hace mucho que te decidiste marchar. Aún resuenan esas ahora lejanas palabras en mi cabeza "Te amo, nunca te quiero dejar ir" que me dijiste hace no más de 1 año, duelen esas palabras. Me atraviesan y cortan más fuerte que la peor de las sierras y la más gorda bala. Es un dolor que no puedo expresar, ni manifestar físicamente, me corrompe desde lo más profundo.

Hay tantas cosas que vivimos juntos, tantas cosas buenas, malas que hacen que mi cabeza se vuelva loca al recordarte, ya que hay muchos eventos que no tengo presentes al momento, pero con un poco de  tiempo, recuerdo cada diálogo, cada mirada, cada toqueteo y lo que es peor ... cada beso, cada abrazo, cada cariño, cada te amo al oído. Te has ido y no pareces volver.

Te has ido y el único que ha regresado a nunca jamás soy yo. Me volveré loco al pensar demasiado en esa niña de quien me enamoré, esa jovencita que me juraba amor eterno y decía cosas tan hermosas que para mi era encantador podérselas contestar palabra a palabra, la muchacha que robó mi corazón, a quien le escribía y aún escribo canciones. Extraño mucho a esa persona que solías ser, extraño hacerte feliz, extraño ser feliz ...

Maldito sea el momento en el cual todo se comenzó a ir a la mierda para que en este momento esté sufriendo sin que tú tengas alguna idea lejana de que aún te extraño. Me quemó por dentro al pensar en ti y me da asco seguir viviendo en cada momento que recuerdo que ya no estás aquí para acompañarme en más aventuras que nos faltaron por vivir.

Mataría por regresar el tiempo y evitar muchos problemas, ahora solo puedo lamentarme y esperar lo mejor de un futuro incierto. Te extraño mucho y ahora te digo que jamás te hubiera querido dejar ir, a buena hora lo hago.

"Ahora que ya tú no estás aquí, siento que no te di lo que esperabas de mi. Ahora que ya todo terminó, a quien de mí te alejó yo le quisiera pedir: que me deje un día más para poder hablar de lo que eras para mi, que me deje disfrutar de tu voz y contemplar tus ojos una vez más."


sábado, 15 de septiembre de 2012

En medio de la obscuridad

Despierto al lado de la realidad que quiero vivir
La puedo tocar, acariciar, pero no rozar mis labios en ella
Se niega, el poder hacer verdad el deseo mas profundo de mi ser.

Palabras al oído, caricias indecorosas, no son suficientes
Ni la máxima muestra de honestidad lo es
Es tan difícil que aun estando ahí tendido me siga ilusionando 
Sobre algo que no sucederá en un futuro cercano ni plausible. 

Estuve en un universo paralelo, donde me quería
Donde me abrazaba, donde no me soltaba ni un segundo 
Solo al despertar me di cuenta de que eso no es ni nunca será
Por mas que quiera, estamos destinados a latir a destiempo.

Pero aunque nuestros corazones estén a destiempo,
la verdad es que nuestros huesos formarán un mismo esqueleto.
En un futuro nuestras manos se tocarán y jugaremos
con las sombras que se formen en la oscuridad.